Cuando confluyen la cobardía y la traición
El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado formalmente el inicio del diálogo con ETA. En una declaración realizada ante un grupo de periodistas en la sede del Congreso de los Diputados, obviando el Pleno que estaba reunido a pocos metros, Zapatero ha señalado que va a respetar ‘el principio irrenunciable de que las cuestiones políticas sólo se resuelven con los representantes legítimos de la voluntad popular’ y además ha anunciado que respetará ‘las decisiones que los ciudadanos vascos adopten en libertad’, vinculando de esta manera el diálogo con los asesinos al derecho de la autodeterminación:
1. ¿Por qué el presidente del gobierno, de forma sistemática e invariable ante las verdaderas cuestiones de Estado, se mantiene lejos del debate político, rechaza la dialéctica democrática y legítima con el principal partido de la oposición y prohibe las preguntas a los periodistas ante los que comparece?
2. ¿Es normal que el jefe de gobierno de una democracia asentada no respete sus compromisos ni declaraciones en asuntos que afectan a la seguridad del Estado y no tenga el menor reparo en comenzar a negociar políticamente con una banda de asesinos violando el Pacto por las Libertades y apartando del camino al líder de la oposición, al que le ha engañado sobre los tiempos y las formas del diálogo con los criminales?
3. ¿Entiende el presidente del gobierno que, puesto que ha violado la Constitución al menos en una ocasión impulsando en Cataluña un nuevo Estatuto de autonomía que destruye la igualdad de los españoles ante la ley, no va a suponer un desafío demasiado distinto buscar ‘un nuevo pacto de convivencia’ en el País Vasco que suponga la demolición de la transición y la aceptación de las históricas imposiciones de ETA?
4. ¿Da por hecho el presidente del gobierno que los cómplices de los asesinos van a concurrir ‘desencapuchados’ y ‘blanqueados’ a los próximos comicios vascos después de ser incluidos en una nueva candidatura con el aval del Ministro Rubalcaba y sin que eso remueva la conciencia de la mayoría absoluta de los españoles?
5. ¿Por qué la sociedad española ha de conceder crédito a la promesa de Zapatero de que las decisiones de los vascos sólo serán respetadas si se ejercen sin ningún tipo de coacción y violencia si el propio presidente del gobierno puso como condición sine qua non para dialogar con ETA el cese de ‘toda actividad terrorista’ y en cambio está ahora dispuesto a sentarse en una mesa mientras sigue la extorsión y el terrorismo callejero?





































